Legalidad & Blockchain: Cuando no todo vale

La tecnología blockchain es una tecnología disruptiva, sin fronteras y que en múltiples ocasiones puede quedar al margen de la legislación. En este caso, Bitcoin, la criptomoneda más reconocida a nivel mundial y la primera que usó la tecnología blockchain, funciona bajo un sistema distribuido.

Un sistema distribuido se refiere a que son un conjunto de nodos (ordenadores) comunicados entre ellos como en una especie de red de araña. De esta manera si un nodo falla, podemos llegar al siguiente eligiendo otro camino. Además, se trata de una red descentralizada, donde ninguno de estos nodos tiene poder sobre otro, todos se comportan de la misma manera y funcionan bajo un protocolo común, en este caso, el de Bitcoin.

El Bitcoin no es una moneda fiduciaria que su valor esté determinado por un Estado u Organismo. Es una red pública, donde cualquiera puede formar parte de la misma.

Alrededor de la tecnología blockchain, sobre todo con el nacimiento de Ethereum, que viene a ser una red pública donde se nos permite crear cualquier aplicación descentralizada, se están creando infinidad de proyectos. Uno de los casos de uso más conocidos y recurrentes fue la posibilidad de crear tokens o criptomonedas -activos digitales- dentro de su red para poder, entre otras cuestiones, utilizarmos como mecanismo para la financiación de proyectos.

Con el paso del tiempo, los procedimientos de tokenización han sido abordados por las distintas jurisdicciones. Nos encontramos en un momento en el que cualquier proyecto blockchain necesita prestar atención a las cuestiones jurídicas para evitar que contravenga las leyes de cada región donde va a ser impulsado. Ahora mismo es uno de los pilares básicos casi de cualquier proyecto de este tipo.

La representación digital de los diferentes activos en forma de tokens, es decir, tokenización, es una de las principales características disruptivas que nos ofrece esta tecnología. Podemos confiar en un uso de una criptomoneda para, por ejemplo, tokenizar participaciones sociales de una empresa pero debemos de tener muy claro los aspectos legales tanto del proyecto como de los poseedores del token, también llamados tokenholders.

Uno de los pilares fundamentales del proyecto Stocken Capital es precisamente la escrupulosa adhesión a la normativa y sus interpretaciones jurisprudenciales para ofrecer las máximas garantías jurídicas a lo largo de todo el procedimiento.